Marcos Fernández, por Marta Gutiérrez

Hace dos años, un accidente de tráfico provocó un daño cerebral sobrevenido a Marcos, cuando tenía dieciocho años. Marcos era un chaval sano y feliz y de repente te viene esto encima, que no te lo esperas nunca. Desde el primer momento dejé de trabajar y Marcos se convirtió en mi prioridad. Primero estuvimos seis meses en el hospital de Toledo, dos meses y medio en UCI y el resto en planta, pero Marcos estaba muy mal: ni hablaba, ni comía, ni nada de nada. En ese momento el hospital emitió un informe para decir que estaba clínicamente estable y que ya se podía empezar con su recuperación. Sin embargo, Marcos fue rechazado como paciente del Instituto de Enfermedades Neurológicas. Como fue un accidente de tráfico, la aseguradora y nuestros abogados nos recomendaron que buscásemos otras opciones de recuperación y nos fuimos a Madrid, a un centro en que pudiera estar ingresado, ya que en sus condiciones era inviable volver a casa, ya que se trata de un chico muy fuerte y grande, que no se podía mover. Fuimos al Hospital Beata María Ana, en Dr. Esquerdo, donde estuvo ingresado durante 13 meses, dos de los cuales yo estuve con él. Allí realizamos las terapias que le permitieron despegar un poco. Poco a poco, el equipo del hospital le levantaba a una silla, cosa que no habían conseguido en Toledo. Allí comienzó a hablar un poquito, con pequeñas frases y empiezó a alimentarse de manera normal. Es ahí cuando empezamos a ver pequeñas mejorías, comienza con el control cefálico y nos dicen que está clínicamente estable y puede volver a casa, aunque sea necesaria el uso de una grúa y el seguimiento ambulatorio para realizar las terapias. Desde el principio intentamos buscar una alternativa en Guadalajara para evitar los desplazamientos a Madrid, que suponen un esfuerzo muy importante para nuestra familia. Volvimos a valorar la posibilidad del

IEN como paciente ambulante, pero era para un período muy corto de tiempo. Entonces, buscamos un centro en Alcalá y pensamos en Nipace, que nosotros asociábamos exclusivamente a niños con parálisis cerebral. Marcos no era un niño, pero una mañana bajé y entré, le conté mi caso a Isabel y tomó nota con esperanza “valoraremos vuestro caso”. De esto hace seis meses y desde entonces la vida de nuestra familia ha cambiado por completo. En seguida me llamaron para conocer a Marcos, que todavía estaba ingresado en Madrid. Ya desde la valoración, el equipo de Nipace se mostró dispuesta a trabajar con Marcos. En mayo de 2024 comenzaron las terapias y el cambio fue sustancial: estamos en casa, en Guadalajara, vivimos a diez minutos en coche y sobre todo, la implicación total de los profesionales. Hemos vivido un avance muy importante de Marcos, ha sido un cambio radical: en Madrid nos decían que no le sacásemos de la silla y aquí pronto nos recomendaron habilitar un sillón más cómodo para estar en casa. En pocos meses, el equipo de Fundación Nipace me propuso hacer un intensivo, ya que Marcos había ganado más resistencia y en octubre hizo el primer tratamiento intensivo y entonces avanzó muchísimo y hoy en día es capaz de andar con andador.

Marcos es muy taurino y sus fisios me pidieron el primer día un pequeño capote para motivarle, poniéndolo en el andador y dando sus primeros pasos después del accidente. Ponerse de pie de la silla, sujetarse él solo, ser capaz de quitarse la chaqueta… algo impensable solo unos meses atrás. Sus fisioterapeutas me mandaban vídeos y no podía creerlo, hasta que llegaba a casa y me daba cuenta de que era verdad. Gracias a las terapias de Nipace, Marcos ha ganado fuerza en su tronco y ha mejorado mucho, con mucho trabajo. Marcos ha tenido siempre un corazón enorme y es un chaval muy querido. Gracias a Dios sigue teniendo los amigos que tenía, que le siguen apoyando y le siguen visitando en casa. Hace meses que no utilizo la grúa y los pronósticos son conservadores, aunque en Nipace más optimistas.

Marcos recibe tratamiento de logopedia, psicología, disfagia, fisioterapia, terapia ocupacional, hidroterapia y robot lokomat. Afortunadamente tenemos la posibilidad de venir a Fundación Nipace ya tenemos el respaldo de la aseguradora a nivel económico, así que vamos a aprovecharlo ya que sabemos que es un privilegio poder disfrutar de estas terapias.

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